SAN JOSÉ 3, esquina HUERTAS, BARRIO de las LETRAS :: MADRID :: Tel. 91 420 3405 info@factoriadelguion.com

RAZONES PARA ESCRIBIR GUIONES


“¿Dónde pongo lo hallado?”
Por ejemplo, en un guión.


Escribir guiones da una respuesta a esta crucial pregunta que aparecía en una memorable canción. Por supuesto que no es la única posibilidad, pero de algún modo, escribir guiones nos permite recuperar, evocar y cambiar los finales, imaginar otras tramas, etc. de aquellas vivencias que queremos que no se disipen rápidamente. Por haber sido muy buenas o muy malas.
A veces quedan incorporadas en nuestro inconsciente y aparecen “por sí solas” al sentarnos a escribir, casi sin darnos cuenta.

Pero así como el pintor encuentra placer en pintar, ocupando horas y horas donde puede aislarse del mundo exterior (¡no depende de él ni de nadie mientras está pintando!), y siente ese incomparable placer de crear, más allá de saber si se va a exponer o no, si se va a vender su obra, si seducirá a un galerista, al mercado, etc.; el escritor, el cineasta: el guionista, también disfruta volcando las historias que proyecta en su mente al ordenador o al papel. Y que nos brinda la posibilidad de re‐pensar/se, de crear, de reflexionar y compartir lo que pensamos y sentimos para llegar al otro, entretenerlo, conmoverlo y, si es posible, conmocionarlo: y todo esto aparta el vacío. Aleja la angustia, que ya no suele visitarnos mientras creamos, aunque sí a nuestros personajes en conflicto, que es justamente lo que tiene que ocurrir: en el transcurso de nuestras historias ellos van a ser puestos a prueba y para resolver aquello que los aqueja tendrán que enfrentarse a antagonistas externos e internos, sus “demonios”, pero bueno, les pasa a ellos…

Claro, ser guionista es también un oficio, una profesión. Y esto supone estar preparado para los vaivenes de cualquier trabajo artístico. Pero… “quién nos quita lo bailado”, lo que vivenciamos mientras pegamos una palabra a la otra, recreamos frases para contar una imagen, probamos diálogos, ponemos en pié una escena, sugerimos su puesta en escena, y por fin conseguimos una secuencia, y luego un acto, y finalmente contamos una historia.

A veces imaginamos oportuna una canción, una música, o nos decantamos por sonidos y silencios. También descubrimos que “usamos” nuestros rincones favoritos, por bellos o sórdidos, para que dos se conozcan o uno acorrale a su enemigo. O imaginamos una ciudad del futuro o del pasado, con sus reglas de juego, sus vestuarios, sus medios de transporte, y establecemos cómo se dan las formas de poder, etc. Este placer que da el hacer, el recrear, concebir mundos, con sus relaciones y comportamientos, donde llevamos a nuestros personajes a tomar decisiones (en donde invariablemente aparecerán nuestros puntos de vista) es impagable, y da la satisfacción equivalente a ese amarillo finalmente encontrado por el pintor en la paleta con la que completa su cuadro.

El de guionista es un oficio a veces bien remunerado, otras muchas no tanto. Es una lucha vigente, pero tener un guión siempre da una posibilidad, genera una ilusión (legítima, palpable) de concreción en una película, en una serie, un cortometraje, o un documental.

Y se puede escribir en cualquier lado. Se puede. Y todo lo que vemos y oímos pasa a ser materia prima, incluso los lugares anodinos, o los seres que nadie mira.

Ya casi no nos aburrimos, porque tenemos los sentidos alerta todo el tiempo y aprovechamos los tiempos muertos para imaginar, asociar... crear. Todo nos deja algo, todo nos interesa, porque mirar la vida nos forma y nos provee material de trabajo.

Contar, incidir, ver lo que creamos luego corporizado por actores…

Comunicar nuestra mirada sobre los vínculos, sobre los temas de la vida…

Hace bien encontrar dónde poner lo hallado.

Aleja el vacío, o lo mantiene a raya.

No es poco.

Pedro Loeb

El oficio del guionista
Pedro Loeb

Algunos elegimos el cine porque muchas revelaciones nos han ocurrido mirando películas. Y nos gustó. Y entonces escribimos guiones porque anhelamos contar aquello que nos conmueve o nos aqueja. A veces, con una ficción hasta podemos hacer conocer, reflexionar, o tomar conciencia de situaciones que la realidad nos ha anestesiado.-“Sí, pero nada es más difícil que contar bien una historia”, nos preocupaba mi primer profesor de cine.

El guionista es el primer realizador virtual de un film. En su cabeza tiene un “proyector” que visualiza a sus personajes en acción y la puesta en el espacio de cada escena, incluso concibe el ritmo, las formas de hablar, etc. Todo esto lo plasma sólo con las palabras: describe lo que se ve, lo que ocurre, lo que se oye, pero va conformando, además, un tipo de escritura invisible, propia del guión, por la cual van quedando sugeridos implícitamente las posiciones de cámara, los tamaños de planos, las angulaciones.

“(…) Ana se lleva el dedo a la boca y se lo muerde, conteniendo un grito. Su madre entra en la habitación y la ve de espaldas, llorando. Se le queda observando en silencio. Una lágrima se desliza por su mejilla (…)”.

El guionista es, cualquiera el género que prefiera, un explorador del alma humana, un fisgón de las conductas de las personas, observa sus vínculos y actitudes e imagina consecuencias, hila o recopila historias de vida. Pero necesita de la técnica. Y del rigor, porque escribir guiones es acostumbrarse a reescribir hasta que nuestra historia funcione dramáticamente.

El cine, en todo el mundo, ha evolucionado mucho en lo que hace a los recursos técnicos; sin embargo, la tarea que requiere menos insumos es la que presenta el mayor déficit: la escritura del guión.

“El peor pecado que puede cometer un guionista es no interesar”, advierte con razón Jean Claude Carriere. No puede salir una buena película, aún con un gran director, si no parte de un buen guión. De allí la mayor importancia que cada día adquiere el rol de guionista. Y la profusión de demandas de este singular oficio, donde la televisión está pidiendo a gritos que se optimicen sus programaciones.

Hay buenas historias, ideas excelentes, personajes muy atractivos y mucha imaginación, desaprovechadas cuando no funcionan narrativamente de inicio a fin. Muchas veces fallan por falta de singularidad en los personajes, incluso sensibilidad en las historias (es difícil escribir muy distinto a como se vive); o bien los problemas son técnicos: estructuras no adecuadas para las historias que se quieren contar, conflictos mal valorados, historias secundarias que neutralizan la principal, confusión en lo que se quiere transmitir, errores en la oportunidad o forma en el suministro de información, etc.

Para que funcione, un guión requiere paciencia, técnica, conocimientos y sensualidad. Por eso, para los guionistas hay mucho que hacer. Cada vez más. Mucho que mirar, que “fisgonear”, mucho que vivir y/o enterarse. El premio es muy rico: un oficio, en el que uno no se da cuenta de que está trabajando; y un recipiente inestimable, que nos permite ir poniendo lo hallado en el transcurso del tiempo.

Una forma de vida.

EL SOL DE SAN TELMO
Buenos Aires, mayo 2011

Pedro Loeb: sobre San Telmo, el cine y la importancia del guión
Por Diana Rodríguez



“Tres tristes tigres comen trigo en el trigal”. Así se va a llamar la próxima película de Pedro Loeb, cuyo film “Felicidades” (dirigida por Lucho Bender, con guión de Loeb, Bender y Pablo Cedrón) fuera candidato al Oscar 2002. “La idea es que la dificultad sea sólo el trabalenguas del título”, cuenta el cineasta -de paso por San Telmo, su barrio por elección-. Radicado en Madrid, dicta clases en su propia “Factoría del guión”, abierta a quienes se dedican a crear la génesis de una película o, simplemente, un comercial de televisión. En una charla en Origen Café, Loeb nos cuenta un poco de sus proyectos e ideas cinemáticas.

Pedro Loeb en su casa de San Telmo. Foto: Constanza Gnecco.

Pedro Loeb en su casa de San Telmo. Foto: Constanza Gnecco.

¿De qué se trata la película?

Gran parte de la película transcurre en el ’84. La idea es tratar el regreso de la democracia; el país que íbamos a tener; la euforia; el entusiasmo. La gente salía a las calles, las plazas estaban llenas, pero también se convivía con algo que no se había cerrado del todo que era empezar a reclamar juicio y castigo a los culpables de genocidio, el tema de los desaparecidos, etc. Entonces estaban los detractores de aquel sistema con la euforia de un país que se proyectaba hacia adelante, ya sin censuras, sin militares. Me parecía que era un momento muy interesante para esta historia, que finalmente es una historia de identidad, de amor y de reencuentro.

¿Transcurre todo en Buenos Aires?

No, transcurre en Buenos Aires, en Uruguay, tiene algunas escenas en España y otras en Berlín. No quiero adelantar mucho, pero la historia requiere una protagonista femenina de Argentina y de Uruguay. Y luego hay algunos personajes secundarios, pero que tienen mucho peso en la historia. Uno de ellos lo hará Cristina Ollos, la bailaora más conocida de España (que hizo “Carmen” y “Bodas de Sangre”), que hace de una vieja bailaora que queda varada en Buenos Aires a causa de un amor. Otro personaje, que hará el Tata Cedrón, será el padre del protagonista. Son gente que nos gusta que esté en el proyecto porque son icónicos, cada uno en lo suyo: en el tango y en el flamenco. Pero la película no pretende tener lugares comunes, al contrario. La co-dirección es de Eduardo Pinto, que hizo “Palermo Hollywood” y “Caño dorado”.

¿Qué porcentaje del éxito o del fracaso de una película depende del guión?

No baja del 60, después un director lo puede mejorar. Pero sin un buen guión, es imposible que surjan buenas películas. Creo que si no está bien la historia, como se llevan los personajes, las subtramas, como las historias secundarias reflejan la principal…si la estructura no está bien definida, es muy difícil que la película quede bien. Lo que se va a ver son momentos interesantes, pero como totalidad, no. Hay pocas películas muy buenas, en relación a la cantidad de filmes que se hacen en cada país, realmente muy pocas y el problema sigue siendo que el guión es irreemplazable. Es bravísimo hacer un guión: hay mucha reescritura. Es lo más barato, no se requieren equipos, es sólo el tiempo del guionista. Y tener una cierta distancia o alguien que ayude a que se vean los problemas y que se solucionen. A veces es como la ley de la frazada, te tapas los pies y te destapas la cabeza. Por arreglar una cosa, se desarregla otra. Es el mismo esfuerzo que lleva hacer una buena novela.

¿Cómo te repartís entre Buenos Aires y Madrid?

En España estoy dirigiendo la escuela de cine y cada vez que vengo a Buenos Aires doy cursos. En el Servicio de Paz y Justicia de América Latina (SERPAJ), Adolfo Perez Esquivel tiene un proyecto maravilloso, que es enseñarle oficios a los chicos de la calle. También estoy dando clases en la Escuela de San Antonio de los Baños, en Cuba. Y probablemente dé uno en Berlín. La docencia me sigue gustando mucho.

¿Dónde está tu lugar de pertenencia?

Vine hace muchos años a San Telmo, es mi barrio, donde me siento feliz. Tengo una química especial con él, muchas escenas de la película se rodarán acá. Y me encanta, me gusta mucho como es la vida en el barrio. Es lo que me trajo acá.

Pedro Loeb en su casa de San Telmo. Foto: Constanza Gnecco.
Pedro Loeb en su casa de San Telmo. Foto: Constanza Gnecco.



CINERATURA
viernes, marzo 09, 2007

ENTREVISTA A PEDRO LOEB


TEXTO: MAR GÓMEZ
FOTO: SARAH BIENZOBAS


Pedro Loeb es guionista, realizador, profesor y director de la escuela madrileña LA FACTORÍA DEL GUIÓN. Mitad alemán, mitad argentino, reside en España desde el año 2001. Graduado en económicas y en psicología, optó finalmente por la Escuela de Arte Dramático de Buenos Aires acumulando seminarios de guión, dirección, actuación, clases de música y de canto, y acompañado por renombres como Andrej Kieslowski o Margaritte von Trotta. Con una fecunda trayectoria en Argentina en cine, televisión y teatro, emprende su viaje a Europa y tras dar clases en algunas instituciones, decide en 2004 montar su propia escuela en Madrid. Desde entonces, la fama y los logros le vienen lo mismo de su actividad profesional -la película FELICIDADES en la que participó como guionista del desaparecido Lucho Bender, fue seleccionada para el Oscar 2001 a la mejor película extranjera por Argentina- como de su carisma en el aula y de su personal impronta en cada guionista o actor. Su último guión, MADRIZ MADRIZ, ha obtenido dos premios y está impaciente por comenzar a dirigir. Nos recibe entre “llamados” de su celular, buenas nuevas de agradecidos alumnos y cierta timidez disfrazada de cortesía.

Me cuentas que en breve viajas a Cuba para dar unos cursos, pero supongo que el viaje es derivado del Primer Premio del Festival Internacional de Cine Pobre que se le otorgó a MADRIZ, MADRIZ. Eso de “cine pobre” suena ya un poco desalentador ¿no?

Bueno, en realidad viajo a Cuba para dar un seminario de guión en la escuela de San Antonio de los Baños a alumnos ya avanzados, me llevará algo más de un par de semanas, entonces aunque les visite no tiene nada que ver con el festival. El Festival de Cine Pobre está dirigido por Humberto Solás, director reconocido cubano, está organizado anualmente para alentar producciones y el premio es precisamente la postproducción y la participación en el Festival de Cine de Huelva. Se trata de un jurado de tres países, MADRIZ MADRIZ ganó el primer premio y me alegró mucho, porque el guión hasta fue enviado por mail por falta de tiempo, lo leyeron y les gustó. No les conocía de nada, no me conocían de nada, por lo que tengo mucha fe en el proyecto y estoy deseoso de ponerme a dirigir. Se trata de un largometraje que refleja mi mirada de extranjero y un poco de español a la vez, porque son casi seis años aquí, un cruce de historias de identidad y de amor que transcurre en un gimnasio o centro de ocio, que existe en verdad y que es curiosísimo, porque conviven razas, religiones, edades; hay desde un tipo cuidando su musculatura a uno que baila flamenco, desde una clase de yoga a otra de danza del vientre, espectáculos, ensayos… y el único común denominador es que todos tienen una razón para despertarse al día siguiente con ganas, que no es poco dado el vacío existencial.

Da la impresión de que si alguien quiere dedicarse al cine (actores, guionistas, realizadores…) y llegar a ser algo, debe marcharse necesariamente a Hollywood o cómo mínimo a Bollywood donde se hacen 800 películas al año, ¿crees que podremos vencer algún día al goliat estadounidense?

No hay porque competir con Estados Unidos, hay cabida para todos. De hecho cuando uno elige la película a ver, puede irse a por la más taquillera, la que más publicidad tuvo o puede ir al cine a pensarse, a repensarse. El cine da modelos, cómo otra gente vive su vida, cómo resuelve sus conflictos de amor… Yo siempre digo en clase, que lo que identifica el espectador es la decisión que toma el protagonista, y uno aprende con el cine mucho. Algunos nos formamos viendo cine.

De tu escuela están saliendo muchos actores y guionistas jóvenes que están encontrando hueco en el cine español y en las numerosísimas series de TV. ¿Hablamos de subvenciones e inversiones o hablamos de talento?

Desde luego, las subvenciones, de la Factoría no salen, la escuela se autogestiona, así que definitivamente, debe ser el nivel el que es bueno. En realidad, se produce mucho, se escribe mucho, se optimizan los trabajos, los guiones se leen en voz alta, todos participan en el trabajo de todos, y quizás se crea una mística especial. Yo procedo de un lugar en el que si quieres dedicarte a algo artístico tienes que tener mucho impulso. Con respecto a los profesores, es difícil encontrar buenos, que estén dispuestos a echar muchas horas extras, corrigiendo, reuniéndose, que sea profesional del medio y que a la vez sienta la docencia. Pero bueno, es cierto que se están recibiendo premios, esta semana justamente se presenta un piloto en Calle 54 para una cadena importante, en el que tres de los cuatro guionistas pasaron por la Factoría, y yo me entero cuando ya está consumado, no, y me llena de orgullo.

¿El talento se puede enseñar/aprender?

No, algo mucho más importante que poseer talento, que por supuesto en un momento dado define, es poder sentar el culo delante del ordenador, y no faltar a clase, y tener una actitud, y registrar lo que pasa a tu alrededor. Como esa frase de Picasso “si la inspiración viene que me encuentre trabajando” y no disperso en otra cosa. Está demostrado que cuanto más escriben, mejor escriben. Luego se introduce cierta sensibilidad, o talento o inspiración o llámese como se quiera. Pero incluso puede resultar a veces que creer que posees talento, te relaje, y eso es ya un enemigo. Lo virtual no existe.

Hace poco tuve el placer de conocer personalmente a Jane Arnold, una catedrática de la Universidad de Sevilla que propone trabajar a fondo la dimensión afectiva en el aprendizaje. Por lo que sé de tus clases, tú practicas un poco también ese estilo, construyendo primero la identidad del alumno quizás… Cuéntanos un poco de esa carismática experiencia como docente.

Bueno, creo que uno debe ser capaz de comunicar sentimientos, emociones e ideas, y por eso al principio, algunos ejercicios se basan en anécdotas y experiencias autobiográficas para evitar el miedo a la página en blanco. Así uno no está pensando en escribir una historia original, que esté a la altura que se espera. Luego eso se incorpora al lenguaje del formato guión, en tercera persona, en presente, sin adjetivos, y cuando uno maneja la técnica, comienza la ficción.

Has sido contratado para adaptar EL MAÑANA PROMETIDO, una novela inédita de Asís Arana, de la que creo que ya tienes un primer borrador ¿crees que la polémica de la fidelidad al texto ha llegado a su fin y que el concepto artístico de “obra abierta” de Umberto Eco se ha impuesto también en la literatura?

Si, posiblemente. Yo creo que el problema de las adaptaciones es encontrar el conflicto matriz porque es lo que te va a sostener el guión. Si lo encuentro, estoy salvado, porque no se trata de transcribir situaciones o diálogos literales del texto. Inevitablemente, se eliminan subtramas, se recortan personajes, a veces se reactualiza la época…Si un escritor es demasiado celoso de su material, bueno, pues que no ceda los derechos. En el caso de Asís hemos trabajado juntos, la novela tenía mucha reflexión, y hemos hecho que las cosas ocurran, y que no se digan, que se vean.

Se ha producido en los últimos años una especie de trasvase bidireccional de profesionales, sobre todo de actores, entre España y Argentina ¿ves muchas más afinidades que diferencias entre ambos cines?

Si, hay mucho cariño y mucho respeto por lo argentino en general, jugadores de fútbol, actores… lo celebro, porque años antes cuando viajaba a España quizá notaba más el tema “sudaca”. También lo que pasó en Argentina con el corralito ha provocado más humildad y se han bajado mucho los humos. Por otro lado, en Argentina nos encantan también los españoles, como hablan, la cultura… Hay una atracción recíproca en la que no tuve nada que ver pero en la que por suerte, estoy involucrado ¡fenomenal!

Aunque no se puede definir como movimiento puesto que aún se está desarrollando, alrededor de la debacle política y económica de diciembre de 2001 en el cine argentino se ha dicho que hay un cambio generacional. Pero se habla del Nuevo Cine Argentino como si pudiésemos meter todo en el mismo saco y no creo que sea así ¿estás de acuerdo conmigo?

Si, no creo en el Nuevo Cine Argentino. Creo que hay autores, hay películas y hay momentos. Todo convive y yo no llamaría a uno comercial y a otro nuevo. Hay obras austeras, que emocionan, las hay que buscan el batacazo económico, que funcionan. Pero no, definitivamente no hablaría de nuevo cine argentino como tampoco hablaría de nuevo cine español.

Un cineasta chileno, Aldo Francia, afirmó que “Todo el cine es político”¿qué opinas de esto?

Si, todo es política. Porque si uno dice “yo no me meto en política”, igual la política se mete con uno. Uno mira a su alrededor, encuentra pobreza o bienestar; sales a la calle, ves las obras, intentas dar clase, hay ruido. Uno no es una isla, uno es un comunicador, por omisión también comunica. Piensas: no me quiero meter en nada vinculado con la política, para mí está todo bien y voy a hacer historias felices con happy end. Pero estar comunicando ya es una opción política. Hay mucho por cambiar, mucho por mejorar, y el cine evalúa, no está ajeno. El director debe ofrecer al espectador una conclusión final, hasta una música final que despierte una sensación.

¿Cómo quieres que se vaya tu espectador?
FELICIDADES, película terrible y hermosa al mismo tiempo, se abre con una cita de EL PRINCIPITO, esa que habla de la posibilidad de encontrarse sólo en un desierto de hombres, y se cierra con un brindis de cómico “por un mundo mejor”. ¿Crees que sólo nos queda la mirada de un niño y el humor, como únicos refugios?


No, no creo en nada definitivo de nada. Esta película para mí es muy entrañable porque Lucho, el director, falleció, porque recuerdo el proceso de guión como algo muy hermoso, con sus momentos donde disentíamos pero que al final resolvíamos… La idea en general era mostrar la historia de tres tipos, normales, parecidos a nosotros, que puestos bajo presión se tuercen dejando su nobleza a un lado. Fue como algo premonitorio, porque después pasó lo del corralito, que no sólo fue una crisis económica sino también moral en la que la gente se torció. El “sálvese quién pueda” llevó a un hermano cagar a otro hermano para cuidar el kiosco, por decirlo burdamente. Fue entonces cuando pensamos que la manera de digerir el drama era con humor, y hay momentos en los que uno se está riendo y a la vez tiene un nudo en la garganta…MADRIZ, MADRIZ juega también un poco con esa ambigüedad, es lo que me gusta.

 


PEDRO LOEB
(Argentino-Alemán, reside entre España y Argentina)

GUIONISTA, REALIZADOR, DOCENTE DE GUIÓN, ACTOR Y MÚSICO.


TRAYECTORIA COMO DOCENTE:

- Profesor de Guión y Director de “La Factoría del Guión”, Madrid-España
-Docente de los Talleres de Guión en la EICTV,(Escuela Internacional de
Cine y Televisión de San Antonio de los Baños) Cuba

- Consultor de guiones y proyectos premiados y subvencionados en España
y Argentina.

- Docente de Guión para productores.

- Impartición del Máster de Guión para Largometraje.

- Director de la Diplomatura de Guión de Cine y Televisión del Instituto
de Cine de Madrid y del Centro Conde Duque.

- Director y Profesor de Guión y de Realización de la Escuela de Cine y
Televisión “Fundación TEBA”, de Buenos Aires, Argentina

- Jurado de varios Festivales en España.


TRAYECTORIA COMO GUIONISTA:

- “FELICIDADES”, largometraje seleccionado para el OSCAR 2001 a
la Mejor Película Extranjera por Argentina, dirigida por Lucho Bender
(Competición Oficial en los Festivales de Venecia y Montreal)

- “EL AMOR A LAS CUATRO DE LA TARDE”, cortometraje con
Ricardo Darín (2006), co-escrito con su director, Sebastián Alfie. Ganador
del Festival de San Francisco 2006 (“Best Narrative Short Movie”)
preseleccionado para el OSCAR 2006.y 2do mejor corto del año en
Cortogenia, España.

- “MADRIZ, MADRIZ”, Largometraje. Ganador del Primer Premio del
Festival Internacional de Cine Pobre, Cuba (Givara, año 2005) y de la
Subvención para Guiones de Largometraje de la Comunidad de Madrid
(año 2004).

- "TRES TRISTES TIGRES COMEN TRIGO EN EL TRIGAL" guión
de largometraje, ganador del Premio para el Desarrollo de largometraje
del Programa Ibermedia. Tramita en estos momentos la producción para
dirigir esta película.

- “EL MAÑANA PROMETIDO” (2007) guión de largometraje con Asís
Arana, autor de la novela homónima.

-“PAVOROSA PRIMAVERA” (2003), coescrito con Pablo Cedrón y
Lucho Bender.

En proceso de escritura de en dos largometrajes “VIERNES, SÁBADO”
y “CINCO CANCIONES DE SOLEDAD”.

TRAYECTORIA COMO DIRECTOR:

-Director de programas de televisión, publicidades, e institucionales en
Argentina.

-Co-dirección y co-escritura del piloto de la serie televisiva “DR.
LAZARUS”, invitado oficialmente al Festival de Berlín, patrocinado por el
Ministerio de Relaciones Exteriores de Argentina.

- Director el programa semanal de TV “UNDER BUENOS AIRES”,
Magazine cultural para Canal à (Arte Canal, Argentina).

- Director y guionista de "VIAJE DE EGRESAD0S” (TV, Argentina)

- Codirector y Coguionista de episodios de “SOLO ALGUNOS MUEREN
DE AMOR”

- Director de varios institucionales.

- Director de publicidades de El Rápido Argentino, Agua Mineral Wasser,
diario Página 12, revista Horas de Papel, etc)

FORMACIÓN ARTÍSTICA:

- Asistente a los Seminarios intensivos de Guión de Jean Claude Carriere,
Syd Field, Robert Mc Kee, Paul Schrader, Ricardo Piglia, Doc Comparato
y Mark Axelrod,
- Egresado de la Car r er a de Dir ección y Puesta en Escena, EMAD:
Escuela Municipal de Arte Dramático, Buenos Aires.
- Egresado de la Car r er a de Actor en la Escuela Integral “La Barraca” (3
años). Profesor Rubens W. Correa
-Asistente a cursos de actuación y comicidad dictados por Augusto
Fernández, Norman Briski, Inda Ledesma, etc.
- Asistente a los Seminarios de Dir ección de cine de Andrej Kieslowski,
Margaritte von Trotta, Cursos de Cine con Ricardo Alventosa y Hector
Faver.
- Asistente al Seminario intensivo de Actuación y espectáculo final con
el Odin Teatret de Dinamarca, dirigido por Eugenio Barba, estrenado en la
Manzana de las Luces (Bs. As.).
- Música, guitarra, y canto (4 años) con Gabriel Senanes, Alberto Muñoz y
Liliana Vitale (Argentina).

FORMACION UNIVERSITARIA:

- Graduado en Ciencias Económicas (Universidad de Bs. As.)
- Psicología (Univ. De Bs. As)
- Psicología Social (Esc. Nac. De Psicología. Social Dr. Enrique Pichon
Riviere )